Esta idea nació al determinar que los adultos mayores no estaban siendo incluidos en la actividad turística. Descubrimos que les gusta recibir visitas y contar historias muy interesantes que rescatan anécdotas del proceso de desarrollo comunal.
La actividad consiste en una visita familiar común a la casa de los abuelos durante una tarde, llevar algún bocadillo y compartir junto con alguna bebida mientras conversan por una hora aproximadamente. Fue enriquecedor para ambas partes: los anfitriones se sintieron halagados y los visitantes destacaron la humildad y carisma de los señores, pioneros de este pueblo campesino.